|
|
Tu olvido, es como el rumor del agua que se aleja, que se pierde en la distancia de un adiós; es el volcán de ayer que duerme silencioso, sin soñar la alegría, ni sufrir el amor.
Tu olvido, igual que una mañana desabrida, busca aliviar con la distancia su dolor, y en un difuso celaje alzar el vuelo,retasar el pasado, clausurar la pasión; beber del tiempo la gota transparente y roer los hilos del recuerdo que vivió. Pues, busca deshacer lo vivido y lo soñado,lo sentido y sufrido por los dos.
Mi olvido, por el contrario, es sólo excusas; un mero trepidar de un falso adiós; que mientras más lo llamo, más responde: con su fachada frágil de cartón, con su juego de adultos, bien metido, en la infancia febril del corazón.
Y juego al esconder con este olvido, y pierdo siempre, no importa la razón; pues, es tan falsa y tan mía esta locura,que es: hasta siempre, a lo que él le llama adiós…

Te extraño en invierno, te extraño en verano,
Te extraño en mis pies y te extraño en mis manos,
Te extraño de veras y de veras te extraño.
Te extraño en futuro, presente y pasado,
Te extraño en la tarde, te extraño temprano,
Y tal vez no rima, pero te necesito.
Es que realmente tú te has convertido,
En la otra mitad de mi vida,
Olvida tus heridas, y cúrame esta herida.
He venido a suplicarte, que tomes mis manos,
Que me abraces muy fuerte y me digas te amo,
Por que yo soy tu dueño, aunque quieras negarlo,
Aunque te haya mentido y no estés a mi lado.
Hey no me eches al olvido, que extraño tu cuerpo,
Cuando estoy dormido, cuando estoy despierto,
Y cada mañana, que ya no te tengo,
Me miro al espejo y me estoy muriendo,
Por que no estas aquí.
Tengo negativos de días positivos,
Al verte sonriendo en mis fotografías,
Sino lo recuerdas, tu vida era mía.
Es que vivir sin tu presencia,
Es querer respirar bajo el agua,
Si tu no estas conmigo,
El aire se me acaba.
He venido a suplicarte, que tomes mis manos,
Que me abraces muy fuerte y me digas te amo,
Por que yo soy tu dueño, aunque quieras negarlo,
Aunque te haya mentido y no estés a mi lado.
Hey no me eches al olvido, que extraño tu cuerpo,
Cuando estoy dormido, cuando estoy despierto,
Y cada mañana, que ya no te tengo,
Me miro al espejo y me estoy muriendo.
Y es que no puedo acostumbrarme a estar sin ti,
Por que si tu no estas, no quiero respirar.
Y hoy he venido arrodillarme y a tu amor,
Y si no vuelves tú, ya nada será igual.
He venido a suplicarte, que tomes mis manos,
Que me abraces muy fuerte y me digas te amo,
Por que yo soy tu dueño, aunque quieras negarlo,
Aunque te haya mentido y no estés a mi lado.
Hey no me eches al olvido, que extraño tu cuerpo,
Cuando estoy dormido, cuando estoy despierto,
Y cada mañana, que ya no te tengo,
Me miro al espejo y me estoy muriendo.
Hey no me eches al olvido, que extraño tu cuerpo,
Cuando estoy dormido, cuando estoy despierto,
Y cada mañana, que ya no te tengo,
Me miro al espejo y me estoy muriendo.
|